Arte

La Dama de Oro por Gustav Klimt

Con una mirada seria y penetrante, rodeada de mil ojos y arropada en telas de oro se presenta ante nosotros Adele Bloch-Bauer, retratada por el pincel del pintor austriaco Gustav Klimt durante su denominado “estilo dorado”.

Quizá sea más conocida por todos como “Dama de Oro”, apelativo que le dieron los nazis con la intención de borrar sus orígenes judíos y podérsela arrebatar a sus propietarios; aunque lejos de conseguirlo acabaron convirtiendo a esta obra maestra en un receptor de historias trágicas y secretos protagonizados por dos grandes mujeres.

A Klimt le llevó tres años completar este retrato, que mide 138 x 138 cm y está hecho con óleo y oro sobre tela, con una ornamentación elaborada y compleja tal como se ve en los trabajos del Jugendstil. Klimt fue miembro de la Secesión vienesa, un grupo de artistas que rompieron con la forma tradicional de pintar. La obra fue realizada en Viena, encargada por Ferdinand Bloch-Bauer.

¿QUIÉN FUE LA RETRATADA?

Adele Bloch-Bauer fue un mecenas de la escena cultural vienesa de principios del siglo XX. Su padre dirigía uno de los mayores bancos austriacos, garantizándole así una vida de comodidades. Se casó con el magnate azucarero Ferdinand Bloch.

Fue una mujer avanzada a su tiempo, ansiosa de libertad y aprendizaje, que se formó a sí misma y se convirtió en la anfitriona de un salón cultural, además de apoyar fervientemente al sufragio femenino. De salud frágil, Adele falleció de meningitis en 1925 con tan solo 43 años de edad.

Siete años antes que ella, fallecía el pintor que la plasmó en el lienzo. Gustav Klimt la pintó por un encargo de Ferdinand Bloch en 1903, transformándola en una manifestación dorada inspirada por los mosaicos bizantinos de Rávena. Los rumores cuentan que surgió una relación más que amistosa entre Klimt y Adele.

LA LUCHA DE MARÍA ALTMAN POR SOBREVIVIR

La historia de María Altman (sobrina de Adele), quedó marcada en el año 1938 cuando Hitler entraba en Viena vitoreado por el pueblo austriaco. Casi al instante su familia quedó recluida en su casa vigilados por soldados alemanes continuamente y viendo sus pertenencias desfilar una tras otra hacia lo que sería un viaje de no retorno.

Antes de que la desgracia terminara de cerñirse sobre ella, María y su esposo, un cantante de ópera llamado Fritz Altmann, escaparon del arresto domiciliario. Dejando atrás a su familia y una casa que había compartido con su tía Adele, consiguieron subirse a un avión con destino a Colonia. Finalmente, en 1942 se instaló definitivamente en California.

UNA MUJER CONTRA EL GOBIERNO DE AUSTRIA

Una vez el retrato estuvo en propiedad de los nazis, fue recolocado durante más de seis décadas en las paredes de la Galería Belvedere de Viena. Pero María, con la intención de hacer justicia por el dolor que le habían causado a su familia, decidió recuperar lo que le pertenecía 56 años después.

En 1998, con 82 años, decidió emprender una lucha judicial con Austria ayudada por su abogado Randol Schoenberg (descendiente del compositor judío, y también vienés, Arnold Schoenberg). Se topó con un país que todavía seguía ocultando el pasado y cerrando los ojos ante lo ocurrido, pero ella no se detuvo. Gracias a un testamento que había escrito su tío, que decía que dejaba los retratos de Klimt a sus tres sobrinos, pudo recuperar la preciada obra en el año 2006.

DOS MUJERES HECHAS DE ORO

Nadie duda de la millonaria cifra de obras que robaron y destruyeron los nazis. Muchas de ellas hoy siguen en paradero desconocido o fuera de las manos de sus verdaderos propietarios. El retrato de la “Dama de Oro” fue una de las primeras obras en ser restituidas a sus legítimos propietarios, a pesar del icono cultural que se había convertido para Austria.

María decidió vender el retrato de su tía al magnate de los cosméticos y presidente de la Neue Galerie de Nueva York, Ronald S. Lauder, por la cifra de 135 millones de dólares. El resto de las piezas se subastaron en Christie´s por unos 190 millones. Entre esas piezas estaba el retrato de Adele Bloch-Bahuer II, que fue vendida en 2014 por 88 millones dólares a la presentadora y periodista Oprah Winfrey, quien fue la propietaria hasta que la compro por 150 millones de dólares un comprador chino no identificado.

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